La Verdad de Alicante – Con ocasión del I Congreso de Ansiedad y Estrés SEAS

TRASTORNO DE ESTRÉS: ¿ANTESALA DE LA ENFERMEDAD FÍSICA O MENTAL?

 

 

¿QUÉ ES EL ESTRÉS?

 

El estrés es un ingrediente inevitable de la vida e incluso un estimulante en ocasiones, por las condiciones que impone vivir en un sistema social y económico complejo y tecnificado donde la primacía del rendimiento y del beneficio es la constante.

Lázarus lo define como: "El estrés es un conjunto de relaciones particulares entra la persona y la situación, siendo ésta valorada por la persona como algo que "grava" o excede sus propios recursos y que pone en peligro su bienestar personal"

            Soportamos una gran tensión cotidiana en el ejercicio de nuestros particulares roles de padres, trabajadores, amigos, responsables de grupos diversos, alumnos, etc. Es indudable que cierto nivel de tensión es imprescindible para poder alcanzar los sucesivos objetivos que nos marcamos en cada área en la que nos aplicamos y qué duda cabe que es imprescindible si cabe para sentirnos reforzados en la realización de nuestras actividades.

            Ese estrés y su manejo eficaz proporciona la motivación que lleva a superar todos los obstáculos que se interfieren en el logro de las metas y objetivos propios. Si no se controla,  el estrés conduce indefectiblemente a la disminución del rendimiento (en cualquier área de actividad), alteraciones conductuales, absentismo, adicciones,  enfermedades (trastornos cardiovasculares, trastornos psicosomáticos, algunos tipos de cáncer se han relacionado con estrés, úlceras, etc.)  o a un buen número de trastornos psicológicos. Se trata de un sistema vital de alarma que avisa con anticipación de situaciones amenazantes para nuestra felicidad, salud, seguridad, estima personal y equilibrio mental. Pero es un sistema que debemos mantener equilibrado, adaptando nuestros recursos a las demandas del entorno.

Efectos del Estrés

 

La respuesta de estrés en los seres humanos suele implicar básicamente un conjunto complejo de respuestas fisiológicas, cognitivas y conductuales características:

            Respuestas fisiológicas:  Incremento tasa cardíaca. Aumento presión sanguínea. Vasoconstricción periférica. Posibles arritmias cardíacas. Incremento tensión muscular general. Temblor. Incremento tasa respiratoria. Hiperventilación. Incremento de la sudoración. Incremento de la actividad electrodermal. Diferentes respuestas metabólicas, hormonales y relativas a órganos internos. Reducción de la competencia inmunológica (“reducción de defensas”), etc.

            Respuestas cognitivas y emocionales: Un fenómeno que suele ser común en la respuesta de estrés es la sensación subjetiva de malestar emocional El tipo de emociones que suelen acompañar a la experiencia de estrés son emociones negativas,como por ejemplo ansiedad, miedo, ira, depresión, etc., en contraste con las emociones positivas que no suelen darse con el estrés, como la alegría o el placer. Las emociones, por tanto, acompañan y determinan en gran medida los procesos del estrés. Bajo ciertas condiciones de estrés pueden existir unas emociones u otras, dependiendo de las circunstancias del individuo y de la situación (valoración de la amenaza, estrategias de afrontamiento empleadas, etc.).        

            La preocupación, la pérdida de control percibido y la negación son, por ejemplo, tres tipos de respuesta cognitiva de estrés señalados frecuentemente. Otras respuestas cognitivas más que componentes de la respuesta del estrés, son resultados desadaptativos. Son ejemplos de este tipo de alteraciones vinculadas al estrés y observadas en facetas cognitivas como, por ejemplo, los bloqueos mentales, la pérdida de memoria, la sensación de irrealidad, los procesos disociativos de la mente, etc.

            Respuestas conductuales:. Por ejemplo, el uso de sustancias psicoactivas como alcohol o drogas y la conducta agresiva (por ejemplo, expresión emocional de la ira) son teóricamente dos formas de respuesta del estrés de tipo conductual. Otras respuestas conductuales descritas han sido algunos desajustes comportamentales, compulsiones, absentismo , bajo rendimiento laboral, etc.

Estresores que podemos hallar en nuestro entorno laboral

 

·         Estresores relacionados con el ambiente físico: iluminación, vibraciones, luz, temperatura, disposición del mobiliario, malos olores, incomodidad en la realizacion del trabajo, seguridad e higiene en el trabajo.

·         Demandas estresantes de trabajo:  sobrecarga de trabajo, exposición a riesgos y/o peligros (atracos en el caso de entidades de crédito), inadecuación laboral al tipo de trabajo,  largos horarios de trabajo,  exceso trabajo percibido como no compensado económicamente, exigencias de los clientes y/o superiores y dificultad para hacer frente a las mismas etc.

·         Contenidos del puesto de trabajo:  Falta de control sobre el tipo de trabajo realizado (tanto por exceso como por defecto), falta de habilidades personales para resolver algunos problemas de trabajo, falta de “feedback” (retroalimentación) acerca del trabajo realizado (no reconocimiento del esfuerzo), complejidad del trabajo,etc.

·         Conflictos y ambigüedad de rol: Un rol puede ser definido como el conjunto de expectativas y demandas sobre las conductas que se esperan de la persona que ocupa una determinada posición (persona focal). Este tipo de estrés es más común hallarlo en mandos intermedios que se hallan en muchas ocasiones inmersos en demandas y expectativas incompatibles proveyendo de superiores jerárquicos, empleados y/o clientes.

·         Problemas derivados de las relaciones interpersonales y grupales en el entorno laboral.

·         Los problemas de estrés derivados de la Carrera Profesional, las expectativas y la promoción interna.

·         Estrés derivados de la implantación de nuevas tecnologías.

·         Estresores organizacionales diversos, como:  la centralización de la toma de decisiones, la posición en la estructura organizacional, la formalización de operaciones y procedimientos, la falta de implicación  y participación en la organización y la toma de decisiones, sentimientos de deshumanización o de desplazamiento, supervisión estrecha y falta de autonomía, recortes de recursos,

·         Estrés proveniente de fuentes ajenas a la organización.

 

 

¿Qué hacer para superar nuestro problema de estrés?

 

            Inicialmente es preceptivo realizar una evaluación de la fuente de estrés en la persona que sufre de este problema. No es lo mismo un trastorno por estrés referido a sobrecarga laboral que el generado por un problema de pareja. Ambos sucesos pueden hundirnos en una depresión (hipoactivación) o configurar respuestas de ansiedad (hiperactivación) en el sentido que hemos indicado anteriormente. 

            De forma que una evaluación del problema nos dará pistas sobre cómo hacer para solucionarlo.

            Pero, siempre desde un punto de vista general podemos adoptar algunas conductas y precauciones que nos ayudarán a afrontar mejor los problemas de estrés laboral:

·         De los puntos señalados anteriormente, determinar donde puede estar la causa del problema de estrés. Si son variables organizacionales las implicadas en nuestro problema podemos sugerir a la dirección los cambios convenientes; si los problemas provienen de situaciones de tipo interpersonal sería adecuado hacer un esfuerzo por recomponer lazos de amistad y compañerismo rotos e implicar a los demás en las soluciones de problemas en los equipos de trabajo; si los problemas son de tipo ambiental, o referidos al puesto de trabajo o a la organización del mismo, intentemos abordarlos de la mejor manera posible y comprometiendo al cambio a las personas que tengan responsabilidad sobre las variables implicadas.

·         Comprender  que nuestras reacciones de ansiedad (respuesta de estrés) son de carácter natural y adaptativos. No temerlas en modo alguno. Saber que aunque nos produzcan malestar, este se verá reducido paulatinamente conforme nuestro organismo vuelve a su equilibrio o los problemas se resuelven .Si las reacciones son excesivas podemos ayudarnos con ansiolíticos  (consultar con un médico) o mediante procedimientos tradicionales naturales (tisanas, tila, infusiones, etc.), hacer deporte y cultivar un estilo de vida saludable nos ayudará a manejar nuestras reacciones de ansiedad.

·         Nos podemos ayudar de procedimientos fisiológicos de reducción de ansiedad: practicar relajación progresiva o autógena (o ayudarnos con alguna cinta de relajación o música relajante), consistente en dejar inmóvil todo el cuerpo (nuestra musculatura) hasta percibir sensaciones agradables de bienestar y calma – se sugiere consultar un especialista en esta área -, o mediante la respiración diafragmática, consistente en respirar lenta y profundamente de forma rítimica y pausada, con toda la capacidad pulmonar. Produce inmediatamente una respuesta ansiolítica natural del organismo.

·         Si el estrés proviene de un indebido uso de nuestras capacidades y habilidades sociales o interpersonales, tendremos que hacer un esfuerzo por mejorar esta área de nuestra personalidad: aprender a manejarnos asertivamente en ambientes sociales y saber afrontar problemas y críticas externas (e internas), bien sea mediante cursos o talleres específicos o con ayuda de manuales de autoayuda.

·         Es imprescindible mantener siempre un gran autocontrol frente a las adversidades y a los problemas derivados del trabajo, reducir nuestra tendencia a la impulsividad y reflexionar antes de tomar decisiones importantes. Conviene realizar una correcta evaluación de nuestros recursos, nuestras habilidades, aprender aquellas que precisamos incorporar y finalmente “recompensarnos” a nosotros mismos cuando las cosas salen como queríamos. Y ante el fracaso no hundirnos en la desesperación; esperar una nueva oportunidad para hacer frente a los problemas cotidianos y aprender de los errores. Darnos siempre una nueva oportunidad. Huir del perfeccionismo en el trabajo: hacer las cosas bien no consiste en hacerlas “perfectamente”.

·         Podemos controlar nuestra conducta de forma “encubierta”. La moderna psicología cognitiva ha demostrado que nuestra conducta está regulada por el diálogo interno que mantenemos con nosotros mismos. Podemos cambiar nuestra conducta cambiando este “autodiálogo:  sustituyendo frases atemorizantes por otras relativas al afrontamiento de estímulos amenazantes (“puedo resolver este problema aunque me lleve algo de tiempo” “este cliente me pone nervioso… intentaré relajarme antes de tener que verme con él” “no quiero discutir con Pepe… respiraré lenta y profundamente… y conseguiré calmarme…”).

·         Es bueno aprender procedimientos de resolución de problemas. Todos ellos al menos contienen los siguientes elementos: 1) Análisis del problema y evaluación en profundidad 2) evaluación de alternativas de solución –todas ellas- 3) Elección de una o más alternativas de solución (toma de decisiones) 4). Revisión del proceso.

·         A menudo el tiempo disponible nos lleva de cabeza. No es posible realizar aquí un estudio en profundidad de este (y los demás aspectos), pero es conveniente que aprendamos a gestionar bien nuestro tiempo de trabajo, acometiendo las tareas de un modo ordenado, atendiendo lo urgente, dejando en cualquier caso lo menos urgente para otro día. Una buena organización de nuestro tiempo sin agobios es fundamental.

·          Cuando la sensación de angustia o ansiedad es excesiva normalmente se ha comprobado que aumenta  el número de pensamientos distorsionados acerca de los problemas o de nuestro entorno. Esos pensamientos, llamémosles “irracionales”, son mantenedores de nuestros problemas de ansiedad y debemos hacerles frente eficazmente. Un procedimiento adecuado es realizar “debates” internos sobre aquellos pensamientos automáticos claramente desadaptativos.: (por ejemplo del tipo: “soy un inútil ya que no puedo captar este cliente”, “no merezco ser delegado de esta oficina por… “ u otros), consistentes en “darles la vuelta a estos pensamientos”, en buscar otros que desmonten la creencia irracional en los primeros (p. ej. “no soy inútil, he dado muestras muchas veces de mi capacidad”.. “soy delegado porque he demostrado muchas veces mi capacidad para serlo…” etc…). No debemos aceptar de por sí los contenidos irracionales de los pensamientos automáticos. Mantengamos un buen debate sobre dichos contenidos de forma que orientemos nuestro pensamiento y conducta apropiadamente.

 

 

FIRMADO:

ALBERTO BERMEJO

GABINETE DE PSICOLOGÍA  “EIDOS”

ALICANTE