"La Verdad" Alicante - 3 Febrero 1.999
El tratamiento
circense que hacen de la hipnosis los medios de comunicación, de la mano de
magos, pseudomísticos y supuestos taumaturgos sin escrúpulos, mostrando una
imagen de la hipnosis engañosa y oscurantista, entorpecen el desarrollo lo que
puede ser el procedimiento terapéutico que está llamado a ocupar un lugar
prominente entre las técnicas utilizables para mejorar la salud mental de los
individuos. La hipnosis como procedimiento terapéutico, puede ser considerada
como una de las técnicas más antiguas que se conocen para provocar cambios en
los procesos cognitivos, psicofisiológicos, perceptuales y conductuales.
Si
echamos mano de nuestros conocimientos antropológicos, observaremos que en
todas las culturas, de una u otra forma, los médicos, sacerdotes, curanderos,
brujos y chamanes han utilizado los efectos de las sugestiones para
"adornar", "destacar" o "potenciar" la eficacia
de fármacos y brebajes u otros procedimientos físicos o psicológicos de
intervención. En nuestra cultura occidental, la "sugestión hipnótica"
cobra carta de naturaleza de la mano de Franz Anton Mesmer, al que siguieron
otros muchos estudiosos, investigadores y clínicos quienes fueron estableciendo
progresivamente las bases científicas de la actual hipnosis clínica y
experimental.
Una de las definiciones de la
hipnosis más aceptadas por la comunidad científica corresponde a la que en 1955
la Comisión de la "British Medical Association" apuntó: "Un
estado pasajero de la atención modificada en el sujeto, estado que puede ser
producido por otra persona y en el que diversos fenómenos pueden aparecer
espontáneamente o en respuesta a los estímulos verbales u otros. Estos
fenómenos comprenden un cambio en la conciencia y la memoria, una susceptibilidad agudizada a la sugestión
y a la aparición en el sujeto de respuestas y de ideas que no le son familiares
en su estado anímico habitual. Fenómenos como la anestesia, parálisis, rigidez
muscular y modificaciones vasomotoras pueden ser producidas y suprimidas bajo
hipnosis".
La hipnosis no presenta contraindicaciones y es empleada por profesionales acreditados en Psiquiatría, Medicina, y especialmente, en Psicología, siendo las características del estado hipnótico cruciales para la modificación de comportamientos inadaptados y pensamientos irracionales, la integración emocional y para la intervención sobre componentes psicofisiológicos de la conducta.
Entre las características más importantes
presentes en el estado hipnótico encontramos: un aumento de la
sugestionabilidad; un aumento de la capacidad de imaginería mental; un aumento
de la implicación emocional en la terapia; un aumento en los niveles de atención del paciente; sensación de
relajación profunda; alteraciones psicofisiológicas en relación directa con las
características de las sugestiones; etc.
Pensemos por un momento en la importancia de
todas estas variables en la consulta psicológica.
Siempre se ha
dicho que la "relajación" es la "aspirina" de los psicólogos;
quiere esto decir que dado que muchos trastornos cursan con altos niveles de
tensión y ansiedad un procedimiento de entrenamiento en relajación es preciso
que sea incluido en la terapia. Mediante un rápido aprendizaje auto-hipnótico,
el paciente puede relajarse a voluntad en su propio domicilio, mediante
procedimientos basados en la sugestión (sugestiones de calma, tranquilidad,
relajación muscular, el uso de imágenes y metáforas, etc.), dejando un tiempo
precioso en la consulta de psicología para atender otros problemas relevantes
al trastorno. Los procedimientos de afrontamiento de miedos y fobias (en los
que el paciente debe aprender a "resistir" la ansiedad -mediante
exposición o desensibilización p.ej.-) son susceptibles de estructurarse bajo
hipnosis: el paciente aprende a afrontar lo que le amenaza -estímulo real o
imaginario- bajo "hipnosis", pudiendo posteriormente afrontarlo en un
contexto real.
La hipnosis se emplea también para reestructurar
los pensamientos irracionales presentes en los cuadros depresivos (la visión
negativa del mundo, de uno mismo y del futuro); existen procedimientos hipnóticos
para fortalecer nuestra autoestima; la hipnosis también se emplea para superar distintas adicciones,
especialmente el tabaco; el dolor crónico, al que dediqué un artículo el año
pasado, puede aliviarse mediante el empleo de procedimientos hipnosugestivos. En fin, son numerosos los trastornos psicológicos
en los que el empleo de estas estrategias pueden ser de indudable interés para
la salud del paciente.
Me gustaría finalizar este artículo
sugiriéndole un ejercicio para mejorar su estado de ánimo: 1) Busque un lugar cómodo y tranquilo donde
no le molesten; 2) Procure no realizar ningún movimiento durante el ejercicio;
3) Realice varias respiraciones profundas hasta sentirse relajado; 4) Al
espirar piense en la palabra "relax....", y continúe sintiéndose más
y más relajado...; 5) Profundice más y más en estas sensaciones...y déjese
llevar...; 6) Finalice "autosugestionándose" con frases positivas y
optimistas adecuadas a su situación personal, por ejemplo: "Cada día tengo más control de mi
cuerpo y de mi mente", "Afronto mis dificultades con decisión y tranquilidad", "Empleo mis recursos y
habilidades para mejorar más cada día", etc.
¿Cómo se sintió al terminar? ¿Bien?.
Sepa amigo lector, que, si ha seguido estas sencillas instrucciones es muy
probable que haya experimentado psicológicamente (leve o profundamente) la
sensación de ser hipnotizado (¡por vd. mismo!).
Fdo. ALBERTO BERMEJO
PSICÓLOGO
(Gabinete de Psicología "EIDOS")