Inseguridades y complejos de los hombres en la cama

couple10061986El sexo es un elemento vital para el funcionamiento de la pareja. Es un factor necesario para el fortalecimiento de la relación. No pocos son los trastornos y problemas asociados al sexo.

Pero hoy no vamos a hablar de trastornos, en el sentido grave del término, sino que lo haremos desde una perspectiva más informal y haciendo hincapié fundamentalmente en complejos e inseguridades diversas a la hora de retozar con nuestra pareja y centrándonos sólo en los miedos más importantes.  Todo sea por la coincidencia de mi participación (Alberto Bermejo, Psicólogo) en el próximo programa de Radio Nou “La mar de be”, que se emitirá en directo el sábado 3 de julio a las 18.30; programa en el que me entrevistarán hablando sobre estos problemas.

Empecemos por los hombres; en teoría los más vigorosos en la relación y sobre los que una serie de miedos les atenazan cual espada de Damocles. Hay dos miedos importantes cuando un hombre inseguro sexualmente hace el amor con su pareja:  el tamaño del pene y el tiempo del coito. Estos aspectos de las relaciones sexuales pueden producir una verdadera ansiedad en el hombre. Bien es sabido que la cultura popular relaciona el tamaño del miembro masculino con la virilidad, e incluso con la capacidad de procreación. Como ustedes son personas muy bien informadas sabrán perfectamente que esto no es cierto. No hay relación alguna. Tampoco hay relación entre un tamaño mayor de pene y mayor satisfacción sexual en la mujer: no hay investigación que apoye este aserto. Sí podría llegar a ser más importante la variable “grosor peneano” frente al tamaño del pene, por lo que comento a continuación: no debemos olvidar que la zona más sensible desde un punto de vista erógeno en la mujer se halla a la entrada de la vagina, en la parte superior de los labios menores; sí, el clítoris. Incluso un pene más pequeño de lo que en general consideramos un “pene normal” puede perfectamente producir un gran placer en la mujer con un grosor suficiente. No perdamos de vista el hecho de que habrá que considerar también el tamaño de la vagina “receptora”, porque no hay un tamaño universal.

La investigación estadística sobre este aspecto parece indicar que el tamaño medio de un pene caucásico es de unos 14-15 cm. Los orientales parecen tener un miembro algo menor y confirmando las “leyendas urbanas” y los chistes al uso, los hombres de origen africano y raza negra disponen de un miembro viril mayor, en apenas uno o dos centímetros más como mucho. Es evidente que lo que ustedes han podido ver en algún programa erótico o pornográfico no son tamaños considerados medios: los actores de cine porno son apreciados fundamentalmente por tamaños excesivos, lo cual no ayuda precisamente a despejar los miedos e inseguridades de los hombres en la cama.

Otro de los miedos de los hombres es el relacionado con la duración del coito. En buena lid, se considera que la duración de coito adecuada es aquella que complace a la pareja, la que se adecua al interés de ambos. La pareja tendrá un problema si uno de los miembros es más “rápido” que el otro  y deberán buscarse soluciones, que existen, con ejercicios adecuados al problema. Actualmente se considera que una duración de coito entre  7 y 13 min es un tiempo adecuado. Conviene tener presente que el acto sexual (y no sólo en humanos) está fuertemente condicionado evolutiva y biológicamente. En el reino animal coitos largos no optimizan el ratio de reproducción de la especie. Incluso algunos psicobiólogos son de la opinión de que el hombre parte siempre desde la eyaculación precoz innata y que por aprendizaje y adaptación cultural a los requerimientos de la pareja femenina debe aprender a prolongar la duración del coito más allá de lo pre-programado. De hecho, los problemas de eyaculación precoz son los más observados cuando consideramos los problemas de índole sexual en consulta (junto con los problemas de erección). No cabe ninguna duda, ciertamente, que los hombres que consiguen demorar su eyaculación y orgasmo son considerados por las féminas como grandes amantes: merecerá la pena realizar determinados ejercicios si consideramos que tenemos un problema de precocidad eyaculatoria.

El tercer miedo más importante en los hombres, cuando están en la cama con sus parejas es el rendimiento sexual. ¿Alguno de ustedes alguna vez no se ha contemplado en una relación íntima realizándose este tipo de preguntas?. Seguro que sí. Sobre todo cuando ha sido la primera vez. Pueden surgir complejos si consideramos que no hemos sido lo suficientemente hábiles con ella, si hemos visto algunos gestos de desagrado de nuestra pareja (o sonrisas burlonas) o venirnos directamente abajo si nuestra compañera sexual realiza comentarios poco gratificantes sobre nuestra ejecución. Esto tampoco es muy frecuente. Nuestras compañeras son sensibles y guardarán un discreto silencio si no hemos estado todo lo bien que ellas esperaban; puede ser un tema de conversación posterior y debe sacarse el tema de forma constructiva. Pero en general debemos sentirnos cómodos con nosotros mismos y dejarnos llevar durante el sexo, procurando siempre encontrar un buen equilibrio entre nuestro placer y nuestros deseos y el disfrute y deseos de nuestra pareja.

Un hecho que produce una gran inseguridad para el hombre son los problemas de erección. Todos los hombres en alguna u otra ocasión hemos sido víctimas de un “gatillazo”, aunque luego se haya recuperado la erección. Es algo completamente natural. El pene no puede permanecer enhiesto permanentemente mientras jugamos con nuestra pareja e incluso puede reducir su intensidad puntualmente en un coito más o menos prolongado. Hay muchos factores que afectan a la erección del pene y tampoco es el lugar para enumerarlos. Un incremento de activación psicofisiológica (ansiedad) puede repercutir en una reducción de la erección por motivos puramente fisiológicos. Un “gatillazo” esporádicol puede afectarnos psicológicamente y en la siguiente relación producir el efecto “miedo al rendimiento sexual” potenciando pensamientos e ideaciones de incapacidad para dar placer y funcionar bien sexualmente incrementando nuestra ansiedad (miedo al desempeño sexual) y reproduciendo de nuevo el problema por autosugestión negativa. Si nos ocurre, debemos romper este bucle de inseguridad  y expresarnos sexualmente ante nuestra pareja sin preocuparnos en exceso por un “fallo” en un encuentro anterior.

Hay muchos más miedos que un hombre puede detectar cuando está en la cama con su pareja, pero los dejaremos para comentarlos en otro post. Seguiré hablando de todo esto el próximo sábado en Radio Nou.

Alberto Bermejo  (2010)

Psicólogo Especialista en Psicología Clínica

Gabinete de Psicología EIDOS - Alicante

Esta entrada fue escrita el Miércoles 30 de Junio del 2010 a las 11:01 pm bajo la categoría Psicología y salud. Puedes seguir las respuestas y comentarios en RSS 2.0. Puedes dejar un comentario o comentar desde tu propia web.

No hay comentarios Comentar

Aún no hay comentarios.

Canal RSS de los comentarios de entrada. URL para TrackBack.

Deja un comentario