Cómo Trabajamos
Nuestro trabajo psicoterapéutico no se realiza de forma confusa, errática o inespecífica. Se lleva a cabo de acuerdo con un patrón de intervención que valora profundamente las necesidades del paciente y sus posibilidades de cambio. Por esta razón no se trata de igual modo a todas las personas; los problemas, aunque se parezcan, nunca son los mismos y se precisa un diagnóstico preciso y un pormenorizado análisis de cada caso para poder intervenir de forma exitosa.
La terapia psicológica se lleva a cabo desde un enfoque terapéutico breve cognitivo-conductual.
Las fases que podríamos delimitar en la terapia psicológica son las siguientes:
- 1ª fase. EVALUACIÓN
- 2ª fase. HIPÓTESIS.
- 3ª fase. TERAPIA.
- 4ª fase. SEGUIMIENTO.
La primera fase, la de evaluación, es especialmente importante porque a partir de ella se va a construir todo el trabajo terapéutico posterior. Consiste en recoger toda la información necesaria para comprender el problema del paciente, cómo se originó dicho problema y por qué sigue teniéndolo en la actualidad. Para ello empleamos, además de la entrevista clínica, una serie de cuestionarios y tests estandarizados debidamente contrastados por la investigación clínica.
Durante la segunda fase, una vez estudiada toda la información recabada en la fase anterior y habiendo realizado un análisis funcional de su problema, se informa al paciente de nuestra impresión clínica (psicodiagnóstico) y se le ofrece una explicación sobre los factores que han podido influir en que su problema apareciese, se fuese consolidando y permanezca en este momento. Asimismo, el paciente recibe información sobre el programa de tratamiento y las técnicas concretas que serán de aplicación para la superación de sus problemas, recibiendo ya los primeros consejos y orientaciones.
La tercera fase corresponde a la aplicación del programa de tratamiento, que incluirá técnicas psicológicas específicas adaptadas a su problema, cuya eficacia haya sido contrastada en diversas investigaciones científicas. No se trata, por tanto, de prescripciones prácticas únicamente (que las hay, obviamente), sino del aprendizaje de estrategias para promover cambios en la conducta, apoyo psicológico, el entrenamiento en respiración o relajación, la resolución de problemas interpersonales, el cuestionamiento de creencias erróneas, el entrenamiento en habilidades sociales, la hipnosis clínica, etc., con el objetivo de conseguir la remisión de la sintomatología presentada inicialmente, intervenir sobre los factores que contribuyeron a la aparición y el mantenimiento del problema, y desarrollar habilidades que sirvan para prevenir que el problema reaparezca en un futuro.
La cuarta fase, una vez alcanzados los objetivos de cambio terapéutico, corresponde al seguimiento: solución de problemas, evitación de recaídas, control de los avances realizados, etc., con referencia al medio y largo plazo.